Trucos para cuidar tu piscina en invierno

Las piscinas al igual que el resto de las construcciones, pueden verse afectadas por la climatología. Por ello hay que protegerlas debidamente, sobretodo en invierno, ya que en ésta época son especialmente vulnerables. Con un buen cobertor de protección (conocido comúnmente como lona de invierno), solucionaríamos la mayoría de problemas que nos puedan surgir.

 

El frío causa diferentes síntomas en distintos materiales, por ejemplo; contrae el metal, congela el agua, deteriora la madera (si no es tratada debidamente), etc. Algunas piscinas y muchos otros elementos en nuestro alrededor llevan metales, madera, cerámica, etc., en sus componentes, y las bajas temperaturas los afectan, pero ante esto no podemos hacer nada. Por otro lado, cuando la temperatura baja de los 0º el agua se congela, y ésto si que es un verdadero problema para nuestra piscina, que debemos abordar.

 

Como sucede cuando metemos una botella en el congelador, cuando su contenido se hiela, ésta termina estallando. Pues algo similar sucede con las piscinas. Cuando por la bajada de temperatura, el agua termina congelándose, puede causar que, al ganar volumen, el vaso se agriete provocando la consiguiente pérdida de estanquidad y por lo tanto una gravísima avería en nuestra piscina.

 

Les vamos a explicar un pequeño truco que los profesionales de la piscina utilizamos como apoyo a nuestro cobertor, o para personas que por circunstancias no hayan podido instalar uno (entendiendo que estos trucos, en ningún caso sustituyen la garantía de protección que nos da un cobertor de invierno):

 

1. Utilizar garrafas de plástico de 5l o más. Las típicas en las que se comercializa agua o cualquier otro líquido.

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2. Llenarlo por la mitad aproximadamente.

3. Atar éstas garrafas con una cuerda o cordel, el número necesario variará dependiendo del tamaño de la piscina.

4. Vaciar la piscina 1/4 por debajo de los Skimmers (el vaso es más débil en ésta zona, y en caso de congelación rompería primero por ésta parte)

5. Echarlas al vaso de la piscina y posteriormente taparla con nuestra lona de invierno, en caso de disponer de ella. (Éstas garrafas, pueden ser sustituidas por troncos de madera semisumergidos en la superficie de la piscina)

 

 

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Así conseguiremos, que en caso de que las temperaturas bajen drásticamente y se ocasione una helada. Al congelarse la superficie de la piscina en la que reposan nuestras garrafas, antes de ejercer la presión sobre las paredes provocando la tan temida grieta, lo hará sobre los elementos que hemos introducido en el agua, dejando intacto el vaso.

 

Así con éste sencillo truco, además de poder reutilizar las botellas en vez de tirarlas, hemos conseguido ahorrarnos un quebradero de cabeza y salvaguardar la integridad de nuestra piscina.

 

PD.: Es importantísimo saber que el Invernador no evita las congelaciones, sencillamente se trata de un producto que evita la proliferación de algas y ayuda a que el agua mantenga sus propiedades  hasta la llegada de la temporada de verano. Facilitándonos así la puesta en marcha en la temporada siguiente.

 

¡Recuerde que nos puede encontrar en Azuqueca de Henares!

En la C/ Río Badiel nº8 Local A

19200 (Guadalajara)

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